Día 1: San José Terror de los Demonios ayúdanos a que el déficit de la vida interior no entre en caos.
Dia 2: San José te protegerá contra Satanás y sus Demonios.
Dia 3: San José Terror de los Demonios ayúdanos en el Colapso de la mente en la humanidad.
Dia 4: San José Terror de los Demonios, protege a los emigrantes perseguidos y valientes.
Dia 5: San José Terror de los demonios, como maestro en la misión de proteger y custodiar la creación, la vida y lo que podemos hacer para concientizar una ecología integral.
Dia 6: San José Terror de los demonios, protege a las mamás embarazadas y a los niños por nacer.
Dia 7: San José Terror de los demonios, enséñanos a estar en el mundo sin ser del mundo.
Día 8: San José Terror de los Demonios protege y salva a la Humanidad de la trata de personas.
Día 9: San José Terror de los Demonios protege el vínculo Matrimonial en la Familia.
INTRODUCCIÓN
San Pío de Pietrelcina:
«Ruego a san José que, con aquel amor y con la generosidad con que cuidó de Jesús, custodie tu alma, y, como lo defendió de Herodes, así proteja tu alma de un Herodes más feroz: ¡El Demonio!»
San José Terror de los demonios, Artesano de la vida Interior, Tú que por Tu humildad y obediencia recibiste de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satanás, te pedimos humildemente nos envíes las legiones celestes para que, a Tu mandato, persigan a los demonios, los combatan en todas partes, repriman su astucia y sus planes y los devuelvan al infierno.
¡Oh buen y tierno Padre!, Terror de los Demonios, protégeme, haz crecer la esperanza y el amor en mí.
¡Oh Padre de las legiones angélicas!, envía a los santos ángeles para que nos defiendan y para que arrojen fuera de nosotros al cruel enemigo infernal. San José Terror de los demonios, intercede por nosotros ante el Santo de los Santos, la Trinidad Santísima, sé nuestro refugio y maestro interior, y, junto con tu Esposa, Nuestra Madre Santísima y los Santos ángeles y arcángeles, defiéndenos y guárdanos. Amén.
¿POR QUÉ “TERROR DE LOS DEMONIOS”?
Visto desde nuestro punto de vista, es por su eficacia en anular el efecto de los demonios en nuestras vidas, si nosotros buscamos refugio en Él.
Aquellos que recurren a San José para su intercesión mantienen a raya a satanás. Esa es la experiencia de la iglesia.
Cuando los devotos de San José apelan a Él y aprovechan su influencia, nos protege contra las artimañas del príncipe de las tinieblas.
El mal se retira ante la presencia de San José, porque Él es puro y los demonios no pueden soportar la pureza ya que el demonio es un ser, básicamente y por definición, impuro.
Los demonios huyen ante la presencia de San José porque no pueden comprender tal pureza de espíritu y de conducta. ¿Cómo un hombre dedicó toda su vida a cuidar una familia de la que no era padre biológico sin ni siquiera tener “relaciones íntimas” con su esposa?
Las escrituras lo definen como un hombre justo a los ojos del Señor y verazmente por eso fue elegido por Dios mismo para ser esposo de la Santísima Virgen Maria.
Dios le confió a las dos personas que Él amaba más en el mundo y le fue guiando a través de Su ángel para cumplir Su misión.
Primero para que no abandonara a María luego de su embarazo, después para que huyera a Egipto por la amenaza de Herodes y finalmente para que regresara a Israel.
Posiblemente hubo otras ocasiones que no están plasmadas en las Escrituras.
Por eso la tradición de la iglesia lo considera como patrón y protector de la Iglesia Universal. El guardián de la novia de Cristo.
Sin duda, San José es la persona a quien los demonios les hubiera gustado atacar más, pero Su integridad le permitió defenderse y por eso hoy es el hombre más escuchado por Jesús.
Los ángeles caídos trataron de seducir a José hasta en las cosas más mínimas, como, por ejemplo, hablar en vano, pero nunca pudieron tentarlo.
Una gran santa de Portugal, la Beata Alessandrina da Costa, escuchó lo siguiente de boca del mismo Jesús: “Pídeme lo que quieras en nombre de Aquel que, en la tierra, fue mi padre adoptivo. Pídele, y diles a todos que me hagan sus peticiones a través de quién puede obtener de Mí en el Cielo lo que todos los santos juntos no logran”.
Habrá que repetir lo que Santa Teresa de Jesús dijo sobre El: «No me acuerdo, hasta ahora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma. A otros santos, parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, pero a este glorioso santo, tengo experiencia, que socorre en todas, y que el Señor quiere darnos a entender que, así como Él le fue sujeto en la tierra, (por ser Su guardián y padre putativo) le podía mandar en el cielo hacer cuanto le pide» (Libro de la vida, cap. VI).
¿Sufrimos de opresión por parte del Maligno? San José es el “Terror de los demonios”. Invoquémoslo como tal. Y si estamos en estado de pecado grave renunciemos sinceramente a ese pecado y busquemos a un sacerdote para hacer una buena confesión, entonces la paz volverá a nuestro corazón. Satanás no soporta la intercesión de San José porque nunca ha logrado desviarlo de su camino. José lo ha vencido por su indefectible obediencia a Dios.
Santa Catalina Labouré (2 de enero de 1806 / ✝︎31 de diciembre de 1876)
Santa Catalina Labouré estaba agonizando en la Rue du Bac, en París. La Virgen le había entregado la Medalla Milagrosa. Catalina era conocida como la “santa del silencio”. Muy pocas palabras suyas han quedado registradas, pero sabemos que, poco antes de su muerte, sus sobrinos le preguntaron:
“Tía, ¿a quién debemos rezarle en el momento de tu muerte?”
“¡Al Terror de los demonios!” –respondió ella-. “Y cuando el demonio intente imponerles pensamientos mentirosos, impuros, de odio, de envidia… recen esta pequeña oración: ‘San José, Terror de los demonios, ¡protégeme!’. Y díganla sobre cada uno de sus dedos. San José congelará entonces esos pensamientos. ¡Eso es todo!
Si los pensamientos regresan, procedan entonces de la misma manera. San José, Terror de los demonios, ¡protégeme!”
San Bartolo Longo.
San Bartolo Longo -quien en su época era espiritista y satánico- se convirtió y se volvió un asiduo del Rosario. Le tenía una gran devoción a San José. Se sentía particularmente apegado a su título de “Terror de los Demonios.” El beato recomendaba acudir a San José:
«Es una gran bendición para las almas estar bajo la protección del santo cuyo nombre hace temblar y huir a los demonios»
Es tal su fama que el apelativo de «terror de los demonios» se introduce en las letanías de San José y se recomienda encomendarse a Él para alejar al maligno. Su pureza y Su profunda fe en el Señor hacen que el demonio no pueda soportarlo cerca, ni siquiera pronunciar su nombre.
Tu nombre, José, es la alegría del cielo, el honor de la tierra y el consuelo de los mortales.
Tu nombre vigoriza a los débiles, consuela a los afligidos, cura a los enfermos, ablanda los corazones endurecidos, nos ayuda en la tentación, nos libera de los engaños del demonio, obtiene todos los dones y comparte el poder de los santos nombres de Jesús y de María.
Oración de San Bartolo Longo:
Postrado a tus pies, oh gran santo, te venero como padre de mi Señor y Dios. Eres la cabeza de la Sagrada Familia, y causa de alegría y deleite de la Santísima Trinidad. ¡Qué gloria para Ti ser padre de un Hijo que es el Unigénito de Dios! Qué bendición saber que eres un padre para nosotros y que somos Tus hijos. Sí, somos Tus hijos porque somos hermanos de Jesucristo, que quiso llamarse Hijo Tuyo.
Como hijos Tuyos, tenemos derecho a la ternura y bondad de Tu corazón paterno; por eso te pedimos: ¡acéptanos! ¡Tómanos bajo tu protección! Enséñanos a amar la paciencia, la prudencia, la amabilidad, la modestia y la pureza. Sé nuestro refugio y consuelo en todos nuestros dolores, en todas nuestras necesidades, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Oración de San Bartolo Longo:
San José, Vicario del Espíritu Santo en el cumplimiento de los deberes de Tu maravilloso matrimonio con María, preséntale el Espíritu Santo a mi voluntad, para que ésta se encienda con el santo amor de Dios. Preséntale a mi voluntad la Santísima Trinidad para que mis deseos estén siempre a disposición de Dios. Ofrece mi corazón a Dios para que Él lo habite como un trono de amor y misericordia. Presenta los movimientos de mi alma y todos los afectos de mi corazón a Dios para que, por tu intercesión, siempre sea fiel a la gracia y las inspiraciones del Espíritu Santo. Amén.
NOVENA A SAN JOSÉ TERROR DE LOS DEMONIOS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Jesús, María y José, les doy mi corazón y el alma mía.
A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional de Terror de los Demonios. (Recitar 3 Gloria…)
Ave de San José:
Alégrate San José, lleno eres de gracia, El Señor siempre está contigo, bendito eres entre la humanidad y bendito es Tu Hijo adoptivo Jesús, fruto del vientre de Tu amada esposa la Virgen María. San José Terror de los Demonios, custodio de Jesús y de María, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén (3 veces)
ACTO DE CONTRICIÓN
Perdóname mis pecados, Señor, perdóname mis pecados; los pecados de mi juventud, los pecados de mi época, los pecados de mi alma, los pecados de mi cuerpo, mis pecados vanos, mis graves pecados voluntarios, los pecados que conozco, los pecados que no conozco, los pecados que he ocultado durante tanto tiempo y que ahora están ocultos de mi memoria.
En verdad lo siento mucho por todos y cada uno de los pecados mortales y veniales, todos los pecados de mi infancia hasta la actualidad.
Sé que mis pecados han herido Tu tierno corazón, oh mi Salvador, déjame liberarme de las ataduras del mal a través de la más amarga Pasión de mi Redentor. Amén
Oh Jesús mío, olvida y perdona todo lo que haya hecho mal. Amén
JACULATORIAS DE ARREPENTIMIENTO
Jesús mío, ¡Te amo sobre todas las cosas! Por amor a Ti, me arrepiento de todos mis pecados. Me duelen también los pecados de todo el mundo.
¡Oh Amor misericordioso! en unión con nuestra Madre Santísima y con Su Corazón Inmaculado, te suplico a Ti perdón de mis pecados y de todos los pecados de los hombres, mis hermanos, ¡hasta el fin del mundo!
¡Mi amable Jesús!, en unión a los méritos de Tus Sagradas Llagas, ofrezco mi vida al Eterno Padre, según las intenciones de la Virgen Santísima Dolorosa.
¡Virgen María, Reina del Universo, Intercesora de la Humanidad y esperanza nuestra, ruega por nosotros!
San José Terror de los Demonios, Ruega por nosotros.
ORACION:
¡Oh, San José Terror de los Demonios! Tú, que en Tu Corazón has presentado todas nuestras intenciones, oraciones y necesidades al Padre Eterno en el grado más íntimo de amistad, obtén, para estos Tus hijos, esa firme radicalidad y discernimiento para que nada nos pueda hacer perder la Esperanza y así poder superar todos los obstáculos y tentaciones que se nos presenten. No permitas que el consumismo y las nuevas ideologías apaguen nuestra Fe. Oh, Padre amoroso, San José Terror de los Demonios, dadnos la gracia de la Esperanza para que nos sostenga durante toda la vida y que sea nuestro más suave consuelo en la hora de nuestras debilidades y tribulaciones. Dadnos la gracia que, junto a la Sagrada Familia, nuestro corazón siempre sea uno con el Padre en el Santo Equilibrio. Ayuda al que no puede defenderse y construye puentes
de unidad y protección; Oh, amado San José, Terror de los Demonios, Te pedimos que Tú mismo abras las puertas del paraíso Eterno. Amén.
San José Terror de los Demonios, protégeme.
Oración de abandono de San Carlos de Foucauld:
Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
Y en todas Tus criaturas,
No deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
Con todo el amor de mi corazón,
Porque te amo,
Y porque para mí amarte es darme,
Entregarme en Tus manos sin medida
Con infinita confianza,
Porque Tu eres mi Padre. Amén.
GOZOS
Cante tu gloria célica armonía,
tú que compartes con la siempre pura
la misteriosa genealogía
de la Escritura.
Oh Padre olvidado José, el Santo silencioso, con tus virtudes aterroriza al Demonio, construye nuestra iglesia, que necesita ser reparada.
Esposo virgen de la Virgen Madre,
en quien Dios mismo declinó su oficio;
réplica humilde del Eterno Padre,
padre nutricio.
Oh Padre olvidado José, el Santo silencioso, con tus virtudes aterroriza al Demonio, construye nuestra iglesia, que necesita ser reparada.
Último anillo de las profecías,
¡oh patriarca de la nueva alianza!,
entre tus brazos se acuñó el Mesías,
nuestra esperanza.
Oh Padre olvidado José, el Santo silencioso, con tus virtudes aterroriza al Demonio, construye nuestra iglesia, que necesita ser reparada.
Guarda a la Iglesia de quien fue figura
La Inmaculada y maternal María;
guárdala intacta, firme y con ternura
de eucaristía.
Oh Padre olvidado José, el Santo silencioso, con tus virtudes aterroriza al Demonio, construye nuestra iglesia, que necesita ser reparada.
Gloria a Dios Padre que Tu amor cuida,
gloria a Dios Hijo que te fue confiado,
gloria al Espíritu que alentó tu vida
para el Amado. Amén
Oh Padre olvidado José, el Santo silencioso, con tus virtudes aterroriza al Demonio, construye nuestra iglesia, que necesita ser reparada.
LETANÍAS A SAN JOSÉ TERROR DE LOS DEMONIOS.
Señor, /R: Ten piedad de nosotros.
Cristo, /R: Ten piedad de nosotros.
Señor, /R: Ten piedad de nosotros.
Cristo, /R: Óyenos.
Cristo, /R: Escúchanos.
Dios, Padre Celestial, /R: Ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo, /R: Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, /R: Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, /R: Ten piedad de nosotros.
San José, /R: Ruega por nosotros.
Elegido del Padre, /R: Ruega por nosotros.
Heredero de la Nueva Alianza, /R: Ruega por nosotros.
Dócil a la voz de Dios, /R: Ruega por nosotros.
Peregrino esperanzado, /R: Ruega por nosotros.
Paternal abrigo del Niño Dios, /R: Ruega por nosotros.
Amigo de Jesús y de María, /R: Ruega por nosotros.
Compañero y custodio de María, /R: Ruega por nosotros.,
Esposo fiel, /R: Ruega por nosotros.
Pobre de espíritu, /R: Ruega por nosotros
Puro de corazón, /R: Ruega por nosotros.
Paciente en las dificultades, /R: Ruega por nosotros.
Obediente hasta el final, /R: Ruega por nosotros.
Obrero de Nazaret, /R: Ruega por nosotros.
Fortaleza de los enfermos, /R: Ruega por nosotros.
Aliento de los que sufren, /R: Ruega por nosotros.
Hogar de los sin techo, /R: Ruega por nosotros.
Fuerza de los sin tierra, /R: Ruega por nosotros.
Defensor de los desheredados, /R: Ruega por nosotros.
Compañero de los migrantes, /R: Ruega por nosotros.
Amigo de los marginados, /R: Ruega por nosotros.
Esperanza de los excluidos, /R: Ruega por nosotros.
Consuelo de los desanimados, /R: Ruega por nosotros.
Protector de nuestros hogares, /R: Ruega por nosotros.
Patrono de la Iglesia, /R: Ruega por nosotros.
Alegría de los pueblos, /R: Ruega por nosotros.
Confianza de los que quieren ver a Dios, /R: Ruega por nosotros.
Compañía de los moribundos, /R: Ruega por nosotros.
Esperanza de la buena muerte. /R: Ruega por nosotros.
Protege a los abandonados: /R: Te pedimos San José
Protege a los huérfanos, /R: Te pedimos San José
Protege a los obreros, /R: Te pedimos San José
Protege a los esposos, /R: Te pedimos San José
Protege a las madres, /R: Te pedimos San José
Protege a las embarazadas, /R: Te pedimos San José
Protege a los ancianos y solos, /R: Te pedimos San José
A nuestros matrimonios, /R: Dales Tu bendición, San José.
A nuestras familias, /R: Dales Tu bendición, San José.
A nuestros niños, /R: Dales Tu bendición, San José.
A nuestros trabajos, /R: Dales Tu bendición, San José.
A nuestras vocaciones. /R: Dales Tu bendición, San José.
Para que amemos a Jesús como Tú lo amaste, /R: Escúchanos, San José.
Para que recibamos a María como Tú la recibiste, /R: Escúchanos, San José.
Para que sirvamos a los hombres como Tú los serviste, /R: Escúchanos, San J.
Para que ayudemos a los pobres como Tú lo hiciste, /R: Escúchanos, San J.
Para que seamos justos como Tú lo fuiste, /R: Escúchanos, San José.
Para que anunciemos la esperanza como Tú la anunciaste, /R: Escúchanos, …
Para que recemos al Padre como Tú rezaste, /R: Escúchanos, San José.
Para que busquemos la santidad como Tú la buscaste. /R: Escúchanos, San …
Ruega por nosotros, oh San José, /R: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oremos:
San José, esposo fiel de la Santísima Virgen María y padre responsable de Jesús, Te pedimos por nuestras familias. Que tu ejemplo de bondad nos ayude a que en nuestros hogares reinen la comprensión, el amor y la paz. A Ti, que también fuiste trabajador, te pedimos para que no falte trabajo y pan en nuestros hogares y que todos los hombres vean reconocida su dignidad como personas.
Te confiamos nuestros deseos, San José, poniendo todo de nuestra parte para que se realicen, sabiendo que estás con nosotros.
Amén.
Oración de consagración a San José Terror de los Demonios.
Señor Jesús, venimos a solicitar la ayuda y la protección de San José Terror de los Demonios, para confiar su solicitud paternal sobre nuestra Iglesia, sacerdotes, diáconos, consagrados, niños por nacer, las familias y todos sus miembros.
San José, esposo de la Virgen María, ayuda a las parejas a reencontrar el fervor de su primer amor y la gracia del sacramento con el que se donaron mutuamente. Asístelos para superar los conflictos y ábrelos al perdón recíproco.
Confiamos a Tu paternal solicitud a las parejas estériles. Protege a los prometidos en su deseo de darse uno al otro, en el respeto de cada uno y en toda libertad. Que su corazón se abra ampliamente a acoger a los niños que nacerán de su amor.
San José, padre adoptivo de Jesús en Belén, enséñanos a defender la vida humana desde la concepción. Te confiamos a todos los seres que han sido asesinados en el seno de sus madres, la angustia de las mamás, la inconsciencia trágica de quienes han practicado abortos.
Tú que protegiste a Jesús de la masacre de los Santos Inocentes, haz que nosotros y nuestras autoridades seamos protectores de la vida humana. Protege a los huérfanos y a los niños ante los comportamientos violentos y torcidos de los adultos.
San José, Patrono de la buena muerte, haz que nos dispongamos a encontrar con toda tranquilidad al Señor el día que nos llame a dejar esta tierra. Libera a nuestra sociedad de la tentación mortífera de practicar o promover la eutanasia y el suicidio.
San José, guardián de la Sagrada Familia, te presentamos a cada una de nuestras familias. Te imploramos, por el ejemplo de Tu valentía y de Tu docilidad al Espíritu Santo, que asumamos con fidelidad y sabiduría las responsabilidades educativas y familiares que se les han confiado.
Te pedimos que podamos enseñar la fe a nuestros niños comenzando por nuestra manera de vivir. Por la intercesión de San José, Señor, bendice y protege a todas las familias de la tierra, a todas las comunidades y a nuestro país.
San José, en el tiempo de prueba, recuérdanos que Tú encontraste al Niño Jesús tras varios días de haberlo buscado angustiosamente. A la hora de la duda y en medio del desaliento, ven en nuestro auxilio para buscar a Cristo sin cesar y encontrarlo.
Confiamos a Tu intercesión la situación de los cristianos perseguidos, protégelos de toda forma de terrorismo y violencia.
San José, servidor prudente de Jesús y María en las rutas del éxodo, haz que seamos cercanos a los excluidos, a los errantes y a los extranjeros. Ayúdanos a comprender que el amor no tiene fronteras y que cada uno de nosotros es responsable de nuestros hermanos y hermanas.
San José, humilde artesano de Galilea, te confiamos nuestra profesión, con la cual y para la cual trabajamos. También te confiamos a los que no tienen empleo ni recursos.
Enséñanos a santificarnos y a glorificar al Señor mediante nuestro trabajo. Ayúdanos a compartir sus frutos. Y a Ti que cubriste las necesidades materiales
de la Sagrada Familia, ponemos bajo Tu mirada la vida temporal de nuestras familias, de nuestras comunidades y de nuestras diócesis.
San José, doctor del silencio en el seguimiento de Jesús, te presentamos la vitalidad misionera de nuestra Iglesia, de nuestras parroquias, de nuestras familias y de nuestras comunidades.
Te suplicamos fervientemente que hagas surgir una nueva generación de testigos del Evangelio. Por tu oración, suscita vocaciones sacerdotales y religiosas.
Sostén la fidelidad de las personas que se han consagrado mediante los consejos evangélicos, así como el compromiso misionero de las familias en el corazón de nuestro mundo.
San José, en este día, te consagramos a la Iglesia, nuestras familias y nuestras comunidades.
Amén.
(Leer la meditación correspondiente a cada día)
Día 1: San José Terror de los Demonios ayúdanos a que el déficit de la vida interior no entre en caos.
Il Corintios 4,16- 18
“Por eso no desfallecemos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día.
En efecto, la leve tribulación de un momento, nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas.”
Así se explica que haya tantos atrapados por la pornografía, el espectáculo y la multitud de imágenes y voces que distraen el espíritu. Sin el silencio interior el hombre, varón o mujer, acaba por no conocerse a sí mismo.
Al imitar a San José, Patrono de la Vida Interior y Custodio de Nuestro Corazón, San José, pone a sometimiento a ese corazón que necesita vida, en un proceso de pulido y talla y del que aún quedan asperezas en lo que hemos retenido. Él piensa en tí y en mí, porque el mismo proceso de pulido Dios hace con nosotros hasta dejarnos limpios de asperezas y aristas que es lo que impide ver el interior de nuestro corazón.
Ser devotos al Padre de la Vida Interior, San José, no nos hace inmunes al dolor y al sufrimiento, a los problemas y las enfermedades, pero a pesar de seguir siendo vulnerables a estas cosas, con Él todo es más fácil y nuestra vida adquiere sentido porque ante las adversidades y problemas salimos triunfantes y vencedores en su nombre; por algo Él es el custodio de todos nuestros sentidos.
La invitación de San José el día de hoy es dejarnos pulir con ternura y amor como sólo Él puede hacerlo, con la ayuda de Su Hijo Jesús y María Santísima.
Una lija pule y afina desgastando la superficie que roza. Un cincel levanta con fuerza capas del material que talla y la mano de Dios acaricia con ternura el corazón del hombre para hacerlo más noble, a la imagen de Cristo.
Déjate pulir por este artesano, que sin decir nada y en el silencio, como la lija o el cincel, Él no te hará daño, sino que en cada etapa del proceso de pulido te hará mejor persona, mejor ser humano, mejor testimonio de su gracia y piedad.
DÉJATE PULIR: Detrás de cada prueba y dificultad hay un propósito que te acerca a la meta.
Digamos hoy a viva voz:
“San José Terror de los Demonios, aquí me tienes, púleme, tállame y hazme más como Jesús”. Amén.
COMPROMISO:
Pídele al Espíritu Santo para que te regale el Don del Discernimiento y te inspire conscientemente qué heridas siguen causando dolor y no las has asumido para perdonarte y perdonar.
Dia 2: SAN JOSÉ TE PROTEGERÁ CONTRA SATANÁS Y SUS DEMONIOS
Sean sobrios y estén siempre alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanse firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes.
1 P: 5, 8-9.
REFLEXION:
¿Sabías que san José es el único santo que ostenta el título de “Terror de los demonios”? Después de la Virgen María no hay santo a quien más teman los malos espíritus que a San José, el padre adoptivo de Jesús.
Y le temen justamente por esto, porque es el padre de Cristo y tiene un extraordinario don y poder de intercesión paternal en el cielo.
San José nos enseña que «en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca. A veces, nosotros quisiéramos tener todo bajo control, pero Él tiene siempre una mirada más amplia”, dijo el Papa Francisco.
“El poder de San José es mayor que el del antiguo Moisés, Josué, José y San Pedro.”
Beato Guillermo José Chaminade
San José, con el amor y la generosidad con la que protegió a Jesús, también protegerá tu alma, y así como defendió al Niño Jesús de Herodes, defenderá tu alma del Herodes más feroz: ¡el Diablo! Todo el cuidado que el Patriarca San José tiene por Jesús lo tiene por ti y siempre te ayudará con Su patrocinio. Él te liberará de la persecución del malvado y orgulloso Herodes, y no permitirá que tu corazón se aleje de Jesús. “¡Ite ad Ioseph! Acude a José con extrema confianza, porque no recuerdo haberle pedido nada a San José sin haberlo obtenido fácilmente.”
San Pío de Pietrelcina
San José es un modelo que permite vivir la vida sin sobresaltos, sin cometer errores, sin pagar el precio de las equivocaciones a las que nos lleva el maligno. Son Sus Virtudes las que aterrorizan a los demonios, y nos da la gracia de seguir Su ejemplo de obediencia y humildad.
“San José, que Tu espíritu interior de paz, de silencio, de buen hacer y de oración por la causa de la Santa Iglesia sea siempre una inspiración para nosotros y nos traiga alegría en unión con Tu bendita esposa, nuestra Madre más dulce, gentil e Inmaculada, y en el amor fuerte pero tierno de Jesús, el Rey glorioso e inmortal de todas las edades y pueblos. Amén.” (San Juan XXIII, Le Voci, 19 de marzo de 1961).
COMPROMISO:
Ora y recita durante todo el Día está pequeña jaculatoria.
San José Terror de los Demonios, tú puedes hacer posible lo que parece imposible; intercede por nosotros ante el Santo de los Santos, la Trinidad Santísima. Amén.
Hoy puedes preguntarte:
¿En qué aspectos concretos de tu vida necesitas ser ayudado por San José?
Entrégale tus peticiones hablando con Él, como si estuvieras haciéndolo con tu mejor amigo.
Dia 3: San José Terror de los Demonios ayúdanos en el Colapso de la mente en la humanidad.
Cómo has caído de los cielos, Lucero, ¡hijo de la Aurora! ¡Has sido abatido a tierra, dominador de naciones! Tú que habías dicho en tu corazón: «Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en el extremo norte. Subiré a las alturas del nublado, me asemejaré al Altísimo. ¡Ya!: al Seol has sido precipitado, a lo más hondo del pozo.»
Isaías 14,12-15
REFLEXION:
Oh, Amado San José Terror de los Demonios, aniquila y destruye los planes en los que ha sido atrapado el mundo por una razón simplemente instrumental que se desarrolla con la técnica y la tecnología que se presentan como la verdadera salvación, por las nuevas ideologías y el consumismo.
Encantados con los sonidos de la tecnología digital, el exceso de información y atraídos por sus melodías encantadoras, estamos sucumbiendo en las oscuras aguas de la distracción. No dirigimos nuestra atención a las cosas que importan, porque la tecnología y las redes sociales, que no son neutras, se dedican a captar y a monopolizar nuestra atención y servirse de ella para sus fines. Una forma de persuasión inteligente y nociva que pueden mermar nuestras capacidades de reflexión y autocrítica. Hoy nuestro mundo siente la opresión. Los más temibles adversarios de la libertad no surgirán de nuestros miedos sino de nuestros placeres. Es una situación en la que las personas llegan a amar la opresión a la que se someten y a adorar las tecnologías de la inteligencia artificial que las incapacitan para pensar, discernir y asumir su propia realidad, llevándolas al sin sentido de lo verdaderamente absoluto y de valor.
Hoy San José Nos dice y nos enseña que es posible entender que Dios es Padre y se revela, que Dios tiene un plan de salvación en marcha en un momento en que hay tantas propuestas, agendas e ideologías y por lo mismo tanta incertidumbre y fragmentación en la naturaleza humana. Lo que necesitamos es la experiencia de Dios.
Oración:
San José Terror de los Demonios, enséñame el recogimiento, la interioridad, el Discernimiento. Danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras del verdadero maestro: El Espíritu Santo dador de Vida, que revela la verdad. Oh, amado San José, junto con Tu instrucción y Tú compañía, enséñanos la necesidad de la oración de reparación, de la vida interior personal, que sólo Dios ve en lo secreto. Enséñanos lo que es la familia, el trabajo, el estudio, el sacrificio y la expiación, que son comunión de amor. Tu belleza simple y austera, Tu carácter sagrado e inviolable y Tu obediencia y docilidad hacen que nosotros te escojamos como nuestro maestro espiritual y te digamos: ¡San José Terror de los demonios protégeme!
COMPROMISO:
Hoy es un buen día para comenzar de nuevo y para tener discernimiento para saber qué luces estoy buscando y si me hacen bien o mal, -en el trabajo, familia o con quien me relaciono.
Cuál es la verdad que promulgo, o me dejo llevar por las ideologías del momento, justificando que son nuevos tiempos.
Hoy es el día para pedirle a Dios la gracia de caminar en todo momento en la “Luz de Su verdad,” no en la que da el Mundo.
Dia 4: San José Terror de los Demonios, protege a los emigrantes perseguidos y valientes
«Conocéis la suerte del emigrante, porque emigrantes fuisteis vosotros en Egipto» (Éxodo 23,9).
• «No vejarás al emigrante» (Éxodo 23,9)
• «No lo oprimiréis» (Levítico 19,34)
• «No lo explotaréis» (Deuteronomio 23,16)
• «No negarás el derecho del emigrante» (Deuteronomio 24,17)
• «Maldito quien viole los derechos al emigrante» (Deuteronomio 27)
• «Amaréis al emigrante, porque emigrantes fuisteis en Egipto» (Deuteronomio 10,19)
• «Al forastero que reside junto a vosotros, lo miraréis como a uno de vuestro pueblo y le amarás como a ti mismo» (Levítico 19,34).
• «Cuando siegues la mies de tu campo y olvides en el suelo una gavilla, no vuelvas a recogerla; déjasela al emigrante, al huérfano y a la viuda» (Deuteronomio 24,19).
Con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración; compartiendo las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Romanos 12, 12-15
«Hemos sido llamados para curar las heridas, para unir lo que se ha venido abajo y para llevar a casa a los que han perdido su camino»
San Francisco de Asís.
REFLEXION:
La Sagrada Familia de Nazaret fue una familia de inmigrantes. Para evitar la persecución de Herodes, José se llevó a Jesús y a María a vivir en el exilio en Egipto, huyendo de la persecución y de la violencia. El sintió la tristeza de estar lejos de casa y se enfrentó a las dificultades y adversidades de vivir en una tierra extranjera; vivió la pobreza, el tener que aprender otro idioma, el ser tratado como extraño, indeseable e incluso como criminal. Sin embargo, en medio de todas estas dificultades, José mantuvo su paz y su integridad. Obedeció a Dios, quien le dio la fuerza para enfrentar los retos, las adversidades y las dificultades al mismo tiempo que buscaba la seguridad y un mejor futuro para la Sagrada Familia.
Hay, literalmente, millones de Josés en la actualidad. Hay muchas personas que emigran de Centroamérica y dejan a sus esposas e hijos para encontrar oportunidades en el norte; hay familias sirias y libanesas que viajan de forma peligrosa a Europa solo para que los confinen en campamentos saturados de gente; hay familias perseguidas en Eritrea y en el Cuerno de África que huyen a su país vecino, Etiopía, para encontrar nada más que sequía.
San José es un ejemplo de completa confianza y es un gran intercesor para los inmigrantes. Él transmite el mismo mensaje que le dio el ángel: “No tengas miedo” (Mateo 1:20). Él, al haber hecho un viaje tan arriesgado, nos muestra que Dios caminará con nosotros también, a donde sea que el camino nos lleve.
PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 29 de diciembre de 2021
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy quiero presentarles a san José como un migrante perseguido y valiente. Así lo describe el evangelista Mateo. Este acontecimiento concreto de la vida de Jesús, en el que también están implicados José y María, se conoce tradicionalmente como “la huida a Egipto” (cf. Mt 2,13-23). La familia de Nazaret sufrió tal humillación y experimentó en primera persona la precariedad, el miedo y el dolor de tener que abandonar su tierra natal. Aún hoy en día muchos de nuestros hermanos y hermanas se ven obligados a experimentar la misma injusticia y sufrimiento. El motivo es casi siempre la prepotencia y la violencia de los poderosos. También para Jesús ocurrió así.
El rey Herodes se entera por los Reyes Magos del nacimiento del «rey de los judíos» y la noticia lo trastorna. Se siente inseguro, se siente amenazado en su poder. Así que reúne a todas las autoridades de Jerusalén para averiguar el lugar del nacimiento, y ruega a los Reyes Magos que se lo comuniquen con precisión, para que él -dice falsamente – también pueda ir a adorarle. Pero cuando se dio cuenta de que los Reyes Magos se habían ido en otra dirección, concibió un malvado plan: matar a todos los niños de Belén de dos años para abajo, que era el tiempo en que, según el cálculo de los Reyes Magos, Jesús había nacido.
Mientras tanto, un ángel ordena a José: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; allí estarás hasta que te avise. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle» (Mt 2,13). Pensemos hoy en tantas personas que sienten esta inspiración en su interior: “Huyamos, huyamos, porque aquí hay peligro”. El plan de Herodes recuerda al del faraón de arrojar al Nilo a todos los hijos varones del pueblo de Israel (cf. Ex 1,22). Y la huida a Egipto evoca toda la historia de Israel, desde Abraham, que también estuvo allí (cf. Gn 12,10), hasta José, hijo de Jacob, vendido por sus hermanos (cf. Gn 37,36) y luego convertido en “líder del país” (cf. Gn 41,37-57); y a Moisés, que liberó a su pueblo de la esclavitud de los egipcios (cf. Ex 1,18).
La huida de la Sagrada Familia a Egipto salva a Jesús, pero desgraciadamente no impide que Herodes lleve a cabo su masacre. Nos encontramos así con dos personalidades opuestas: por un lado, Herodes con su ferocidad, y, por otro lado, José con su premura y valentía. Herodes quiere defender su poder, su propia “piel”, con una crueldad despiadada, como atestiguan las ejecuciones de una de sus esposas, de algunos de sus hijos y de cientos de opositores. Era un hombre cruel – para resolver los problemas – sólo tenía una receta: matar. Es el símbolo de muchos tiranos de ayer y de hoy. Y para ellos, para estos tiranos, las personas no cuentan, cuenta el poder, y si necesitan un espacio de poder, eliminan a las personas. Y esto ocurre hoy, no tenemos que ir a la historia antigua, ocurre hoy. Es el hombre que se convierte en “lobo” para los otros hombres. La historia está llena de personalidades que, viviendo a merced de sus miedos, intentan vencerlos ejerciendo el poder de manera despótica y realizando actos de violencia inhumanos. Pero no debemos pensar que sólo vivimos en la perspectiva de Herodes si nos convertimos en tiranos, no. Todos nosotros podemos caer en esta actitud, cada vez que tratamos de disipar nuestros miedos con la prepotencia, aunque sea sólo verbal o hecha a base de pequeños abusos realizados para mortificar a los que nos rodean. También nosotros tenemos en nuestro corazón la posibilidad de ser pequeños Herodes.
José es todo lo contrario a Herodes: en primer lugar, es «un hombre justo» (Mt 1,19), mientras que Herodes es un dictador; además, muestra valor al cumplir la orden del Ángel. Cabe imaginar las vicisitudes que tuvo que afrontar durante el largo y peligroso viaje y las dificultades de su permanencia en un país extranjero, con otra lengua y muchas dificultades. Su valentía surge también en el momento de su regreso, cuando, tranquilizado por el Ángel, supera sus comprensibles temores y se instala con María y Jesús en Nazaret (cf. Mt 2,19-23). Herodes y José son dos personajes opuestos, que reflejan las dos caras de la humanidad de siempre. Es un error común considerar la valentía como la virtud exclusiva del héroe. En realidad, la vida cotidiana de cada persona requiere valor. Nuestra vida, la tuya, la mía, la de todos nosotros requiere valentía, ¡no se puede vivir sin valentía! La valentía para afrontar las dificultades de cada día. En todas las épocas y culturas encontramos hombres y mujeres valientes que, por ser coherentes con sus creencias, han superado todo tipo de dificultades, soportado injusticias, condenas e incluso la muerte. La valentía es sinónimo de fortaleza, que, junto con la justicia, la prudencia y la templanza forma parte del grupo de virtudes humanas conocidas como “cardinales”.
La lección que hoy nos deja José es la siguiente: la vida siempre nos depara adversidades, esto es verdad, y ante ellas también podemos sentirnos amenazados, con miedo, pero sacar lo peor de nosotros, como hace Herodes, no es el modo para superar ciertos momentos, sino actuando como José, que reacciona ante el miedo con la valentía de confiar en la Providencia de Dios. Hoy creo que es necesaria una oración por todos los migrantes, todos los perseguidos y por todos aquellos que son víctimas de circunstancias adversas, ya sea por circunstancias políticas, históricas o personales. Pero, pensemos en tantas personas, víctimas de las guerras, que quieren huir de su patria y no pueden. Pensemos en los migrantes que inician ese camino para ser libres y muchos acaban en la calle o en el mar. Pensemos en Jesús en brazos de José y María, huyendo, y veamos en Él a cada uno de los migrantes de hoy. La migración actual es una realidad ante la que no podemos cerrar los ojos. Es un escándalo social de la humanidad.
Oración:
San José, Patrón de los inmigrantes, intercede por todos los emigrantes y refugiados que buscan asilo de la opresión, de la pobreza, de la persecución, de la violencia y de la guerra. Protégelos y mantenlos a salvo. Ayúdanos a defender a los marginados, a ayudar a los necesitados, a defender a los pobres y vulnerables.
San José, Tú que has experimentado el sufrimiento de los que deben huir, Tú que te has visto obligado a huir para salvar la vida de los seres queridos, protege a todos los que huyen a causa de la guerra, el odio, el hambre.
Sostenlos en sus dificultades, fortalécelos en la esperanza y haz que encuentren acogida y solidaridad. Guía sus pasos y abre los corazones de quienes pueden ayudarlos. Amén.
Oración del Papa Francisco por los migrantes y refugiados:
«Dios de la misericordia, te pedimos por todos los hombres, mujeres y niños que han muerto tras abandonar sus tierras en busca de una vida mejor. Aunque muchas de sus tumbas no tienen nombre, por Ti cada uno es conocido, amado y apreciado. Que nunca los olvidemos, sino que podamos honrar su sacrificio con las obras más que con las palabras. Te encomendamos a todos los que han hecho este viaje, soportando el miedo, el hambre, la incertidumbre y la humillación, a fin de alcanzar un lugar de seguridad y salvar su vida. Como Tú jamás abandonaste a Tu Hijo cuando fue conducido a un lugar seguro por María y José, así ahora acércate a estos Tus hijos e hijas y muestrales Tu ternura y protección”.
«Dios de la misericordia…»
«Haz que, cuidando de ellos podamos promover un mundo en el que nadie se vea obligado a abandonar su hogar y en el que todos puedan vivir en libertad, dignidad y paz».
“Dios de la misericordia y Padre de todos, despiértame del sueño de la indiferencia, abre nuestros ojos a su sufrimiento y líbranos de la insensibilidad, fruto del bienestar mundano y del repliegue sobre nosotros mismos. Inspíranos a todos, naciones, comunidades e individuos, a reconocer que los que llegan a nuestras costas son nuestros hermanos y hermanas. Ayúdanos a compartir con ellos las bendiciones que hemos recibido de Tus manos, y a reconocer que juntos, como una sola familia humana, todos somos migrantes, viajeros de esperanza hacia Ti, que eres nuestro verdadero hogar, donde se enjugará toda lágrima, donde estaremos en la paz, seguros en Tu abrazo».
COMPROMISO:
Cólmate de compasión hacia ti mismo y hacia las personas que Dios ha puesto en el camino de tu vida.
Has una buena Confesión si en tus relaciones con los demás, en lo social, político, familiar o profesional hay sentimientos de racismo, discriminación por cualquier índole o desprecio, creyéndote superior y menospreciando a las personas por su forma de pensar o hacer las cosas.
Dia 5: San José Terror de los demonios, como maestro en la misión de proteger y custodiar la creación, la vida y lo que podemos hacer para concientizar una ecología integral.
“Por tus señales temen los que habitan los confines, a las puertas de la mañana y de la tarde haces tú gritar de júbilo. Tú visitas la tierra y la haces rebosar, de riquezas la colmas. El río de Dios va lleno de agua, tú preparas los trigales. Así es como la preparas:
riegas sus surcos, allanas sus glebas, con lluvias la ablandas, bendices sus renuevos.
Tú coronas el año con tu benignidad, de tus rodadas cunde la grosura; destilan los pastos del desierto, las colinas se ciñen de alegría; las praderas se visten de rebaños, los valles se cubren de trigo; ¡y los gritos de gozo, y las canciones!” –Salmo 65, 9-14
REFLEXION:
En este día 5 de la novena queremos profundizar en el fundamento de todos nuestros valores: el valor de la Persona en nuestra relación con la naturaleza que nos rodea.
Toda persona se inserta en un hábitat que la acoge y la ayuda a crecer. El primero y más natural es la familia, que es parte fundamental para nuestro crecimiento y maduración, así como la relación con otras personas que la rodean. Pero también nos insertamos en ese otro hábitat o “casa común” que es la naturaleza, constituida principalmente por otros seres vivos. Con ellos tenemos algo en común, pero brota además cierta responsabilidad.
En la homilía del 19 de marzo de 2013, el día de la solemnidad de San José, el papa Francisco subrayaba la responsabilidad global de todos los seres humanos en el custodio de la creación.
Afirmaba el Pontífice:
“La vocación de custodiar no solo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón.
Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que es un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.”
Debemos descubrir el valor que tenemos cada uno de los seres humanos, de administrar con respeto y cuidado la casa común y cuanto nos rodea, para entregar una casa digna a las generaciones venideras.
Estamos dejando en ruinas la casa que Dios nos confió. Nos autodestruimos por ignorancia y avaricia. Ayúdanos, Dios Padre Creador.
En San José se hacen vida muchos de los desafíos del cristianismo de hoy en día. Por eso está llamado a ser el santo que nos acompañe en el deseo de inspirar a otros a ser portadores de vida y no de destrucción y caos.
Esto significa, por un lado, hacer que la tierra sea productiva y, por otro, protegerla y hacer que mantenga su capacidad para sostener la vida.
Te pedimos San José que Tú, cómo buen artesano y custodio de la tierra y de la vida, hagas que tomemos conciencia del cuidado de nuestra casa la tierra, obra de la Creación del Padre, que ha sido tan depredada y a través de esa depredación posiblemente tengamos tantos virus enfermedades y catástrofes.
El Trabajo redentor de Jesús incluye la tierra. Algunas personas creyentes afirman que todo pasará porque habrá cielo nuevo y tierra nueva y que Jesús se encargará de gobernar con justicia cuando regrese y que por lo tanto no debemos hacer nada sobre el cuidado del planeta.
Las Sagradas Escrituras nos enseñan claramente que Dios juzgará la manera en que cuidamos la tierra (destruirá a los que destruyen la tierra- Apocalipsis 11,18).
COMPROMISO:
Desconectémonos del celular y del computador, vamos a disfrutar de la naturaleza con nuestra familia; será la oportunidad para hablar con nuestros hijos, restaurándonos emocional y espiritualmente, refrescando nuestra mente y nuestro cuerpo, reencontrándonos con nuestro Creador.
Oración cristiana por la creación:
Te alabamos, Padre, con todas Tus criaturas, que salieron de Tu mano poderosa.
Son Tuyas,
y están llenas de Tu presencia y de Tu ternura. Alabado seas.
Hijo de Dios, Jesús,
por Ti fueron creadas todas las cosas.
Te formaste en el seno materno de María, Te hiciste parte de esta tierra,
y miraste este mundo con ojos humanos.
Hoy estás vivo en cada criatura
con Tu gloria de resucitado. Alabado seas.
Espíritu Santo, que con Tu luz
orientas este mundo hacia el amor del Padre y acompañas el gemido de la creación,
Tú vives también en nuestros corazones para impulsarnos al bien.
Alabado seas.
Señor Uno y Trino,
comunidad preciosa de amor infinito,
enséñanos a contemplarte en la belleza del universo, donde todo nos habla de Ti.
Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado.
Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.
Dios de amor,
muéstranos nuestro lugar en este mundo como instrumentos de Tu cariño
por todos los seres de esta tierra,
porque ninguno de ellos está olvidado ante Ti. Ilumina a los dueños del poder y del dinero
para que se guarden del pecado de la indiferencia, amen el bien común, promuevan a los débiles, y cuiden este mundo que habitamos. Los pobres y la tierra están clamando:
Señor, tómanos a nosotros con Tu poder y Tu luz, para proteger toda vida,
para preparar un futuro mejor, para que venga Tu Reino
de justicia, de paz, de amor y de hermosura. Alabado seas.
Amén. –Papa Francisco.
Dice San Francisco de Asís en su famoso Cántico de las Criaturas: Alabado seas, mi Señor, en todas Tus criaturas, especialmente en el Señor hermano sol… Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra… Alabado seas por aquellos que perdonan por Tu amor… Bienaventurados los que sufren en paz, porque de Ti, Altísimo, coronados serán.
COMPROMISO:
¿Qué imagen del Ser Humano estamos construyendo?
La imagen actual del ser humano es la de un sujeto proactivo y tecnificado, que busca constantemente mejorar y destacar en un entorno saturado de información y estímulos visuales.
Estamos construyendo una imagen del ser humano híbrida, altamente digitalizada, centrada en el individualismo, el rendimiento y la auto optimización física y cognitiva. Esta representación está fuertemente influenciada por la tecnología, la cultura visual y las redes sociales, valorando la eficiencia, la estética y la hiperconectividad, a menudo priorizando la apariencia sobre la interioridad.
Este enfoque, popularizado por el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si, subraya la necesidad de recuperar el equilibrio en todos los niveles: con uno mismo, con los demás, con la naturaleza y con lo espiritual. Y así lo quiere San José
Que seamos conscientes de que nuestra casa común, que es la creación, debe ser cuidada para nuestro propio beneficio y el de futuras generaciones. Es nuestra responsabilidad.
Concientizar sobre la ecología integral implica promover una visión profunda de que todo está interconectado: naturaleza, sociedad, economía y cultura. Buscar pasar de la indiferencia a la acción responsable y comunitaria, entendiendo que la crisis ambiental es también social (especialmente para los más pobres) y requiere un cambio espiritual, educativo y de hábitos de vida sostenible.
Dia 6: San José Terror de los demonios, protege a las mamás embarazadas y a los niños por nacer.
“Porque tú, mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente, y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra. Mi embrión tus ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que han sido señalados, sin que aún exista uno solo de ellos.” –Salmo 139, 13-16
“Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones” (Jer. 1, 5)
REFLEXION:
Dar vida a alguien es el más grande de todos los regalos. Salvar la vida es el siguiente. ¿Quién dio a luz a Jesús? Fue María. ¿Quién salvó Su vida? Fue José.
Pregunta a San Pablo quien le persiguió, pregunta a San Pedro quien le negó, pregunta a todos los santos quién le llevó a la muerte. Pero si preguntamos: ¿quién salvó Su vida?, callad patriarcas, profetas, apóstoles, confesores y mártires. Dejemos a San José hablar, porque Él y solo Él fue el salvador del mismo Salvador.
Jesucristo es el Salvador del Mundo, pero ha querido que Su madre y Su padre tengan una participación única en la obra de la redención. De la sacrificada paternidad de San José aprendemos que está dispuesto a seguirla ejerciendo sobre los que nos encomendamos a Su protección. En nuestros calvarios, San José nos ofrece Su consuelo y la fuerza para abrazar por amor todas nuestras cruces.
La protección de San José se extiende desde las circunstancias más ordinarias hasta las más extraordinarias. Le llamamos “modelo de la vida doméstica” y nos gozamos en contemplar sus días en el taller de Nazaret.
Por ser fiel protector de Jesús y María, en San José encontramos un profundo recordatorio de nuestro propio llamado a acoger, proteger y defender el don preciado de Dios de la vida humana.
A pesar de las circunstancias misteriosas en torno al embarazo de María, San José la llevó a Su hogar ante la palabra del ángel, guió su viaje a Belén, encontró refugio y acogió al Niño Jesús como Su hijo. Cuando Herodes amenazó la vida del Niño Jesús, San José dejó Su patria y huyó con Jesús y María a Egipto.
Al igual que San José, también nosotros estamos llamados a cuidar a quienes Dios nos va encomendando, en especial las madres y niños vulnerables. Podemos seguir los pasos de San José como protector, abogando en contra del financiamiento de abortos por parte de los contribuyentes, que apuntan a la vida de millones de niños y sus madres pobres en todo el mundo. Podemos imitar Su cuidado y aporte ayudando a madres necesitadas y a las que están pasando por un embarazo difícil en nuestras parroquias y comunidades.
Por momentos, tal vez nos sintamos inseguros de nuestra capacidad para contestar el llamado del Señor. Pero Él nos invita a responder con fidelidad, a pesar de nuestros propios temores o debilidades: “Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad” (2 Cor 12,9).
Que imitemos la fiel confianza y el valor de San José mientras trabajamos para defender la dignidad de toda vida humana. ¡San José, defensor de la vida, ruega por nosotros!
Oración:
Señor Jesús: por mediación de María, nuestra Madre de la Dulce Espera, que te dio a luz con infinito amor y por intercesión de San José Terror de los Demonios, quien contempló extasiado el Misterio de la Encarnación y se ocupó de Tí tras Tu nacimiento, te pido por los niños no nacidos, las mujeres embarazadas, las madres cabezas de hogar, los niños torturados y huérfanos que se encuentran en peligro de no tener una vida digna. Te pido, Oh San José que des a todos los Padres de Familia, el amor, la dedicación, el coraje y el sustento para que protejan y custodien a sus hijos con la esperanza que les permita vivir la vida que Tú mismo les has preparado. Que todos vivamos felices y seamos solidarios los unos a los otros, por Jesús nuestro Señor. Amén.
Oración por las mujeres embarazadas:
San José, Tú protegiste a Tu esposa castísima, la Santísima Virgen María y le hallaste un lugar donde poder dar a luz al Hijo de Dios. Tú la acompañaste y la ayudaste en el proceso del parto y la pusiste a salvo a Ella y a Su Hijo Jesús, ya nacido, mediante la fuga a Egipto cuando el malvado Rey Herodes buscaba al Niño para matarlo.
San José, ayúdanos a proteger a los niños en peligro de ser abortados y a sus mamás, que tan a menudo se encuentran solas y abandonadas. Ruega por los que ayudamos a las mujeres y jovencitas embarazadas en situaciones difíciles, para que podamos ofrecerles los medios para escoger la vida para sus bebés.
Intercede por todos los voluntarios de los centros de ayuda a las mujeres embarazadas, para que las que a ellos acuden, encuentren siempre sabiduría, paz y amor como el que Tú le mostraste a Tu Hijo adoptivo Jesucristo y a Su Santísima Madre María.
San José, Patrono de las Familias, de la Iglesia y de los obreros; a Ti acudimos con el ruego de que seas también el patrono de los centros provida que prestan ayuda a la mujer embarazada. Acoge bajo Tu protección a todas las mujeres que dan a luz solas, y a esos niños cuyos papás los han abandonado.
COMPROMISO:
Ubica el centro de recursos para mujeres embarazadas provida más cercano a tu casa o parroquia y pregunta si es posible apoyarlos de alguna manera.
Familiarízate con los cursos disponibles para que tú también puedas ayudar de alguna manera a defender y proteger la vida de los niños no nacidos y de las mujeres en crisis cuando la situación se presente.
Dia 7: San José Terror de los demonios, enséñanos a estar en el mundo sin ser del mundo.
“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17,15–17).
“Dios ha elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte.
Dios ha elegido lo que es común y despreciable de este mundo, lo que es nada, para reducir a la nada lo que es y así ningún mortal podrá alabarse a sí mismo ante Dios.”
1 Corintios 1, 27-29
REFLEXION:
Es verdad que vivimos en este mundo, pero no actuamos como todo el mundo, ni luchamos con las armas de este mundo. Al contrario, usamos el poder de Dios para destruir las fuerzas del mal, las acusaciones y el orgullo de quienes quieren impedir que todos conozcamos a Dios.
El Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, nos pone en guardia frente al peligro de la ‘mundanidad espiritual’ que puede afectar a los creyentes, y que si invadiera a la Iglesia sería “desastroso”.
“La mundanidad espiritual, que se esconde detrás de apariencias, de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal.” (Evangelii Gaudium, 93) El hombre termina poniendo su confianza no en el Señor, sino en sí mismo, en las cosas, en las organizaciones, en los planes y proyectos, olvidándose de lo esencial. No busca tanto la gloria de Dios, sino la propia vanagloria, la ostentación de alguna forma de poder (económico, cultural, religioso). El Papa señala con firmeza: “¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales!” (Evangelii Gaudium, 97).
El nombre de José significa en hebreo “él aumentará”, “él añadirá” o “él hará crecer”.
San José nos ayuda a aumentar la capacidad de discernir y tener equilibrio en los momentos de crisis y soledad para tomar decisiones acertadas durante tribulaciones.
San José añadirá un toque de fe para que, en medio del silencio, la oración haga milagros para hacer efecto en nuestra frialdad espiritual.
San José hará crecer la valentía, el coraje, el entusiasmo y la oración, para no desfallecer en las dificultades de la vida por nuestros errores y malas decisiones, renovando nuestra cercanía a Dios como proceso de sanación de nuestra propia historia.
La vida de San José, sigue siendo todo un reto para el hombre de hoy ansioso de publicidad, títulos y poder. Este hombre sencillo que se realizó en la tierra como artesano y cabeza de la Sagrada Familia, hoy nos sigue diciendo que se puede ser un personaje, sin haber recibido ninguna condecoración, ni haber sacado ningún título universitario. Que es posible ser grande sin pasar por encima de los demás, subvalorando a cuantos tenemos a nuestro lado; por esto, podemos decir que San José nos enseña cómo ser Hombres para Dios.
Todos pueden hallar en San José, el hombre que pasa inadvertido, el hombre de la presencia cotidiana, de la presencia discreta y escondida, un intercesor, un apoyo y un guía en los momentos de dificultad. Él nos recuerda que todos aquellos que están aparentemente escondidos o en “segundo plano” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación, en su propia Salvación.
El mundo necesita de estos hombres y mujeres en “segundo plano” que sostienen el desarrollo de la vida de cada uno de nosotros y que, con la oración, con el ejemplo, con la enseñanza nos sostienen en el camino de la vida.
“Quisiera hoy enviar un mensaje a todos los hombres y mujeres que viven en las periferias geográficas más olvidadas del mundo o que viven situaciones de marginalidad existencial. Que puedan encontrar en San José el testigo y el protector a quien mirar. A Él podemos dirigirnos con esta oración, oración “hecha en casa”, pero que ha salido del corazón”:
“San José, Tú que siempre te has fiado de Dios, y has tomado tus decisiones guiado por Su providencia, enséñanos a no contar tanto en nuestros proyectos, sino en Su plan de amor.
Tú que vienes de las periferias, ayúdanos a convertir nuestra mirada y a preferir lo que el mundo descarta y pone en los márgenes.
Conforta a quien se siente solo y sostiene a quien se empeña en silencio por defender la vida y la dignidad humana. Amén”
-Papa Francisco
Recordemos las expresiones de San Pablo formulando el imperativo del amor: «No te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien» (Rm 12, 21) o «¡No nos cansemos de hacer el bien!» (Ga 6, 9). Quizá pasar del paradigma del “bienestar” al del “cuidado” nos ayude a permanecer en el amor fraterno y a no dejarnos robar este ideal.
Ayudas para la reflexión y oración:
Para este momento de reflexión/oración, vamos a pausar por un momento para repasar nuestra historia. Si en algún momento pasamos por situaciones difíciles en las que otros nos hicieron mal o la vida nos hizo padecer cosas amargas, busquemos dónde estuvo Dios haciéndonos algún bien concreto, aunque nos haya parecido insuficiente ya que no evitó todo el gran mal.
Buscar:
¿Qué cosas descubro?
Reflexionar:
Los dolores y sufrimientos que provocaron esas situaciones, ¿en qué fortalecieron nuestra fe?
Agradecer:
La presencia de Dios en personas que han sido instrumentos enviados por Él.
“Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio.”
Contemplemos en el Corazón de San José:
La invitación es a orar en torno al corazón obediente de San José. El corazón de San José fue formado en esa disponibilidad que lo ayudó a capacitarse para descubrir lo que le agrada al Padre. Corazón obediente y discernidor en el cual Jesús también fue acompañado.
El Corazón de Jesús tiene mucho de la herencia recibida en Nazaret de María y José.
Un momento crucial y, seguramente, un momento kairos, fue cuando el Niño Jesús se les perdió de vista, quedándose en el Templo, en la casa de Su Padre.
Sin embargo, Jesús, bajó y volvió con ellos a Nazaret y quedó sujeto a ellos, es decir, obediente a quienes El Padre le había confiado.
Estamos invitados a entrar:
En el Corazón de San José, para animarnos a mirar y discernir nuestras inquietudes y oscuridades.
En el Corazón de María, para que Ella nos anime a confiar en que nada hay imposible para Dios, que es el fundamento del discernimiento.
En el Corazón de Jesús, para dejarnos consolar, como confirmación de Su Voluntad.
En el Corazón del Padre, que nos espera para hacernos sentir Sus hijos muy amados, fin de todo discernimiento.
San José, en Tus manos confío mi corazón, mis sueños, mis anhelos, mi vida entera. Ayúdame a amarte y hacer que muchos te amen. ¡Glorioso Patriarca!
Reflexion:
¿Cómo puede incidir la Iglesia en los procesos culturales, sociales y políticos de nuestra sociedad, siendo fiel a su identidad y misión?
Día 8: San José Terror de los Demonios protege y salva a la Humanidad de la trata de personas.
“Arrancadlos de la mano de los inicuos” (Sal 82,4)
REFLEXION:
San José nos enseña que es posible ser grande sin pasar por encima de los demás; ni subordinando a cuantos tenemos a nuestro lado; por esto podemos decir que San José nos enseña cómo ser Hombres para Dios.
Ante el actual momento de secularización y pérdida de valores, ante la opresión y la trata de personas, levantemos los ojos y contemplemos a San José Terror de los Demonios, que fue en todo y siempre El Hombre para Dios. Nadie acogió lo divino como él, y nadie respondió con tanta obediencia y generosidad. Que San José como Terror de los Demonios proteja a la humanidad frente a los peligros de la actualidad, entre ellos la Trata de personas.
Oh, San José siempre sereno, flexible a la Voluntad de Dios como la caña que se dobla al soplo del viento sin crujir. Mira a José, imítalo y serás flexible, adaptable y con disponibilidad. En todas partes estarás a gusto, con gozo y alegría, trabajando con toda el alma. Adáptate hoy en lo poco con ánimo alegre. Necesitas estar activo y en equilibrio, por el cuidado del otro. Que éste sea tu obsequio al Santo Patriarca. Alcánzame de Tu divino Hijo una facilidad alegre, una flexibilidad sin protestas y un querer siempre lo que Él quiere, con gozo de corazón.
San José es el modelo de saber vivir todas las circunstancias de la vida y de encontrar el sentido profundo de cuanto se es y se tiene. Los problemas de la vida bien llevados, se convierten en manantial de méritos y en recompensas para la vida eterna. Por eso San José no lo escatima y nos enseña, con su ejemplar comportamiento, en las circunstancias difíciles cómo hemos de actuar en las dificultades y pruebas que la vida actual plantea.
San José suavizó las cruces de Jesús y María: destierro, trabajo ingrato en Nazaret y pobreza. San José todo lo dulcificaba. Él soportaba en silencio todos esos momentos difíciles y las situaciones duras, pero siempre mantenía su sonrisa amable. Entrégale tú también a San José tus cargas y ayuda a otros sin opresión o manipulación. El será el bálsamo de tus penas. Sé el José de cuantos viven a tu alrededor o se cruzan en tu camino, lleva sus cruces, ofréceles una palabra de aliento, una oración por ellos, todo con naturalidad y sonriendo en obsequio a San José. Que seas el Cirineo de cuantos te rodean, ayudando con sencillez, cercanía, silencio, como San José en Nazaret.
San José nos enseña que es posible ser santo en un mundo complejo que nos ofrece goces pasajeros y donde pareciera que el esfuerzo humano no tiene sentido. San José, enséñanos a ser como Tú, alegres, sencillos, agradecidos, radicales en nuestros compromisos y a vivir en entrega amorosa y constante a cuanto se nos encomienda, especialmente en la lucha contra la trata de personas, sin buscar nunca recompensas, y sobre todo a entender que cuanto más grande se es, más se debe servir a los demás, y cuanto más poder se tiene, mayor bien se debe realizar, porque la experiencia de vivir no se repite y solo vale la pena gastarse la vida por un ideal grande y respetando a los demás como lo hiciste Tú, dejando que cada uno encuentre su camino y sea fiel a lo que escogió en la vida y lo viva siempre con entusiasmo y responsabilidad, sin permitir que los avatares del mundo nos muevan como una barca en altamar sin rumbo fijo, sé el capitán de nuestra barca de la vida y ayúdanos a amar a Jesús y María como Tú los amaste.
La felicidad de José no está en la lógica del autosacrificio, sino en el don de sí mismo. Nunca se percibe en este hombre la frustración, sino sólo la confianza. Su silencio persistente no contempla quejas, sino gestos concretos de confianza. El mundo necesita padres, rechaza a los amos, es decir: rechaza a los que quieren usar la posesión del otro para llenar su propio vacío; rehúsa a los que confunden autoridad con autoritarismo, servicio con servilismo, confrontación con opresión, caridad con asistencialismo, fuerza con destrucción.” -Papa Francisco, Patris Corde, 7.
Papa Francisco, Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. 8 de febrero 2022
El Papa Francisco denuncia la violencia que se ejerce en el mundo, especialmente hacia las mujeres y las niñas. Miles, afirma, se ven obligadas a contraer «matrimonios forzados, esclavitud doméstica y laboral» debido a «modelos relacionales basados en la discriminación y la sumisión».
Francisco subraya seguidamente cómo la trata de personas reconduce violentamente a mujeres y niñas «a su supuesto papel de subordinadas» destinadas a los servicios domésticos o sexuales, y todo ello, prosigue el Papa, vuelve a proponer aún hoy «un esquema de relaciones caracterizado por el poder del género masculino sobre el femenino». Y afirma:
¡La trata de personas es violencia! La violencia que sufre cada mujer y cada niña es una herida abierta en el cuerpo de Cristo, en el cuerpo de la humanidad entera, es una herida profunda que también nos concierne a cada uno de nosotros. Hay tantas mujeres que tienen el valor de rebelarse contra la violencia. También nosotros los hombres estamos llamados a hacerlo, a decir no a toda violencia, incluida la violencia contra las mujeres y las niñas.
Juntos, indica el Papa Francisco, debemos luchar por los derechos de cada persona, en su especificidad y diversidad. Cuidar, juntos, hombres y mujeres.
La trata de personas desfigura la dignidad. La explotación y el sometimiento limitan la libertad y convierten a las personas en objetos de uso y de descarte. Y el sistema de la trata se aprovecha de las injusticias e inequidades que obligan a millones de personas a vivir en condiciones de vulnerabilidad. De hecho, las personas empobrecidas por la crisis económica, las guerras, el cambio climático y tanta inestabilidad son fácilmente reclutadas. Desgraciadamente, la trata crece de forma preocupante, afectando especialmente a migrantes, mujeres y niños, jóvenes como vosotros, gente llena de sueños y deseos de vivir dignamente.
Que la Iglesia no esconda su rostro ante tantos siervos sufrientes (Is 53,1) que claman por derecho y justicia. La Iglesia no puede permitir que se quiebre esta caña rajada, ni que se apague la mecha que todavía humea, hasta que sea establecida la verdadera justicia sobre la Tierra (Is 42,2.4 = Mt 12.18-29).
Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: «¿Dónde está tu hermano?»
(Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿Dónde está ese que estás matando cada día en el taller clandestino, en la red de prostitución, en los niños que utilizas para mendicidad, en aquel que tiene que trabajar a escondidas porque no ha sido formalizado? No nos hagamos los distraídos.
-Papa Francisco, EVANGELII GAUDIUM
Muchas familias, jóvenes y niños en el mundo han sido afectados por la esclavitud moderna. Hoy, nos unimos a orar por el fin de esta problemática. Pide con nosotros por medio de esta oración.
Oración por el fin de la trata de personas
Oh Dios nosotros no los vimos,
Sin embargo, tú los viste,
cientos y miles de seres humanos
sometidos a la trata de personas cada año para unirse a los
millones de personas que están atrapadas en la esclavitud moderna.
En condiciones terribles, trabajan en fábricas, aran los campos
cosechan los cultivos, trabajan en las canteras, llenan los burdeles,
limpian las casas, y acarrean agua.
Muchos son niños con dedos pequeñitos para tejer alfombras
y hombros pequeños para cargar un fusil,
su trabajo es forzado, sus cuerpos golpeados, sus rostros ocultos
de los que realidad no quieren verlos.
Pero Tú los ves a todos, Dios de los pobres.
Tú escuchas su clamor y respondes a él abriendo nuestros ojos, y
quebrantando nuestros corazones y abriendo nuestros labios
para alzar la voz y decir:
No más. Amén. -Papa Francisco.
Día 9: San José Terror de los Demonios protege el vínculo Matrimonial en la Familia.
“Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor.
Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes. ¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. Recuerden que su familia de creyentes en todo el mundo también está pasando por el mismo sufrimiento.
En su bondad, Dios los llamó a ustedes a que participen de su gloria eterna por medio de Cristo Jesús. Entonces, después de que hayan sufrido un poco de tiempo, él los restaurará, los sostendrá, los fortalecerá y los afirmará sobre un fundamento sólido. ¡A él sea todo el poder para siempre! Amén.” Pedro 5: 6 – 11
“Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.” Efesios 5,28.
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Génesis 2,24
REFLEXION:
Satanás tienta a la Familia con cualquier sentido físico que nos preocupe demasiado, ya sea el gusto, el olfato, el oído, el tacto o la vista. Dios dice que nuestros sentidos son buenos. Él nos los dio para disfrutarlos dentro de sus límites. Pero aventurarse fuera de la intención de Dios con los sentidos, se convierte en un intento de satisfacer nuestras necesidades lejos de la voluntad de Dios.
El Matrimonio está en crisis porque Satanás nos muestra las cosas más nuevas, más grandes y supuestamente mejores de este mundo, tratando de atraernos para que pensemos que debemos tenerlo. Nos tienta a pensar: esto me hará sentir satisfecho. Esto me hará feliz. Y luego esas cosas se desgastan, se descomponen, envejecen y revelan que las cosas materiales son temporales.
La Familia está siendo tentada con la manipulación de poderes con nuestros talentos en los diferentes oficios profesionales. Satanás tienta a la Familia para que sean superiores a su cónyuge. Erróneamente creemos que debemos convertirnos en algo que el mundo considera digno. Esto crea una necesidad dentro de nuestra carne para que las personas nos reconozcan, nos elogien, nos veneren y acaricien nuestro orgullo. Entonces nos atrevemos a jactarnos de todo lo que somos.
El matrimonio y la familia es el campo de batalla del Demonio.
¿Por qué experimentamos derrotas espirituales en La Familia y El Matrimonio? Algunos se burlan de la idea de un diablo real, pero las Sagradas Escrituras afirman que Satanás existe. Sus objetivos son alejarnos de Dios, frustrar los planes de Dios y causar división en el matrimonio.
El campo de batalla de Satanás, es la Destrucción de la Familia, sus muchos esfuerzos por desviar y engañar la verdadera alianza de Amor, y las maneras en que nos utiliza es a través de nuestros sentidos y la conciencia.
Afirmó Sor Lucía, la vidente de Fátima en una larga carta enviada al Cardenal Carlo Caffarra:
“La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del Matrimonio y de la Familia. No teman, añadió, porque cualquiera que actúe a favor de la santidad del Matrimonio y de la Familia siempre será combatido y enfrentado en todas las formas, porque ésta es el punto decisivo. Después concluyó: sin embargo, Nuestra Señora ya ha aplastado su cabeza.”
“El demonio quiere engañar mucho a los hijos de Dios” dijo el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco) en su famosa carta a los Carmelitas de Argentina.
Por delante de una iniciativa en 2010 para hacer de la Argentina el primer país latinoamericano en introducir una legislación sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, el cual, finalmente se aprobó. El Papa Francisco advirtió:
«No seamos ingenuos: no es una simple lucha política; es una intención destructiva para el plan de Dios. No es un mero proyecto legislativo (éste es un mero instrumento), sino más bien un movimiento del padre de la mentira que quiere confundir y engañar a los hijos de Dios.»
Jamás ha existido un hombre más enamorado de una mujer como San José de María. ¡Qué dignidad y santidad se requirió de San José para ser el esposo de María! En su corazón de mujer, María sabía que estaba segura con la virilidad de San José; él fue su caballero y guerrero. Toda mujer desearía un esposo así: un caballero, un protector, y un buen padre.
Las mujeres merecen hombres que sean fuertes y protectores, pero al mismo tiempo delicados, amorosos y confiables. Toda mujer quiere encontrar seguridad en los brazos de un hombre que esté dispuesto a dar su vida por ella. La Iglesia y el mundo necesitan hombres como San José; él es el modelo de un buen esposo.
San José fue el esposo de María. A cada padre de familia se le confía igualmente, mediante su propia esposa, el misterio de la mujer. Como San José, queridos padres de familia, cada uno respete y ame a su esposa, y guíe a sus hijos hacia Dios, hacia donde deben ir, con amor y con una presencia responsable. Papa Benedicto XVI
En la Iglesia y en el mundo hay una fuerte necesidad de redescubrir el significado y el valor de la unión conyugal entre un hombre y una mujer, sobre la que se funda la familia. De hecho, un aspecto ciertamente no secundario de la crisis que afecta a tantas familias es la ignorancia práctica, tanto personal como colectiva, sobre el matrimonio
Atacar a la familia es atacar la médula y fundamento de la creación entera, la verdad de la relación entre el hombre y la mujer. Si el pilar fundamental es trastocado, todo el edificio se desmorona. “Hombre y mujer los creó” (Gén 1, 27). Complementarios, con dones también complementarios, que no debemos utilizar como trinchera ni como vara de medir al otro, que tiene sus propios dones que nos completan. Si sospechamos, sospechemos en primer lugar de nosotros mismos.
El diablo está atacando con furia porque sabe que su tiempo se acaba. Su objetivo son las relaciones entre los esposos y también entre padres e hijos. La ideología de género está haciendo estragos en muchos adolescentes provocando gran sufrimiento en sus familias. Pero no olvidemos que la victoria es de Cristo y que al final “el Inmaculado Corazón de María triunfará”. Ella aplasta la cabeza de la serpiente, después de que ésta haya herido en el talón a la humanidad entera. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia” (Rm 5).
Hay mucho sufrimiento en las familias. Que ese dolor nos lleve a elevar una plegaria grata a los ojos de Dios: “Desde lo hondo a ti grito, Señor” (Sal 130 [129], 1); “Un corazón quebrantado y humillado Tú no lo desprecias” (Sal 51 [50], 19).
Pongo mi matrimonio y mi familia dentro de tu corazón, a través de la herida de tu costado, Jesús mío. Pongo a todas las familias y matrimonios sufrientes de mi barrio, mi ciudad, mi país y del mundo entero en Tu corazón. Que sientan Tu inmenso Amor porque es mucho más fácil amar cuando te sientes profundamente amado por otro. Tú nos precedes en todo. Sobre todo, en el Amor.
CARTA DE AMOR DE DIOS A LOS ESPOSOS
La mujer que tienes al lado, emocionada, es mía.
Yo la he creado. Yo la he querido desde siempre; ¡antes que tu, … y más que tu!
Por ella no dudé en dar mi vida. Tengo grandes proyectos para ella. Te la confío.
La tomarás de mis manos y serás responsable de ella.
Cuando la conociste, la encontraste bella y te enamoraste.
Son mis manos las que plasmaron su belleza, y es mi corazón el que puso dentro de ella la ternura y el amor; es mi sabiduría la que formó su sensibilidad y su inteligencia y todas las buenas cualidades que has encontrado en ella.
Pero no basta con que disfrutes de su fascinación.
Deberás empeñarte en responder a sus necesidades, a sus deseos.
Tiene necesidad de casa y vestido, serenidad y alegría, equilibrio psíquico, afecto y ternura, placer y diversión, acogida y diálogo, relaciones sociales y familiares, satisfacción en el trabajo y de muchas otras cosas.
Pero tendrás que darte cuenta de que me necesita sobre todo a Mí, y todo lo que ayuda y favorece este encuentro conmigo: la paz del corazón, la pureza de espíritu, la oración, la Palabra, el perdón, la esperanza y la confianza en Mí, ¡mi vida!
Soy Yo y no tu, el principio, el fin, el destino de toda su vida.
Hagamos un pacto entre nosotros: ¡la amaremos juntos!
Yo la amo desde siempre. Tu has empezado a amarla desde hace algún año, desde que te enamoraste.
Soy yo el que puse en tu corazón el amor por ella.
Ha sido la manera más hermosa para que te fijaras en ella.
Quería confiarla a alguien que la cuidara. Pero también quería que ella enriqueciese con su belleza y cualidades la vida de un hombre, ¡Y ese hombre eres tú!
Por esto he hecho nacer en tu corazón el amor por ella.
Era el modo más bello de decirte:
“aquí está, … te la confío”, y para que tu pudieras disfrutar de su belleza y sus cualidades.
Y cuando tú le has dicho:
“prometo serte fiel, amarte y respetarte durante toda mi vida”, ha sido como si me respondieses que estás contento de acogerla en tu vida y de cuidar de ella.
Desde aquel momento, somos dos los que la amamos.
Pero debemos ponernos de acuerdo:
No es posible que tú la ames de una forma y yo de otra.
¡Debes tener hacia ella un amor parecido al Mío y debes desear para ella lo mismo que Yo deseo!
No puedes pensar en nada más bello y gozoso para ella.
Si la amas en serio verás que estás de acuerdo conmigo en el proyecto que he pensado para ella.
Te daré a entender poco a poco cuál es mi manera de amar, y te revelaré qué vida he soñado y querido para esta criatura mía.
Me doy cuenta de que te estoy pidiendo mucho.
Creías que esta mujer era tuya y solo tuya, y ahora en cambio tienes la impresión de que te pido que la compartas conmigo.
¡No es así!
Yo no soy tu rival en el amor. Al contrario, soy Aquel que te ayuda a amarla ¡y apasionadamente!
Por esto deseo que en tu pequeño amor esté mi gran amor por ella
Con tu amor podrás hacer mucho por ella, pero será siempre demasiado poco.
Yo en cambio te hago capaz ¡de amar desde Dios!
Este fue mi regalo de bodas: un suplemento de amor que transforma tu amor de criatura y que lo hace capaz de producir las obras de Dios en la mujer que amas.
Son palabras para ti misteriosas, pero las entenderás poco a poco.
Te aseguro que no te dejaré jamás solo en esta empresa.
Yo estaré siempre contigo y haré de ti el instrumento de mi amor, de mi ternura;
Continuaré a amar a mi criatura, que hoy es tu esposa, a través de tus gestos de amor, de atención, de compromiso, de perdón y de dedicación.
En una palabra, te haré capaz de amar como yo amo, porque te daré una fuerza nueva para amar, que es mi propio amor.
Y si os amáis de este modo, vuestro matrimonio llegará a ser como una fortaleza que las tempestades de la vida no conseguirán jamás abatir.
Un amor construido sobre Mi Palabra es como una casa construida sobre la roca:
Ningún contratiempo podrá destruirla.
Recordadlo, porque muchos se eluden creyendo de poder obrar sin mí.
Pero si yo no estoy con vosotros al edificar la casa de vuestra vida y de vuestro amor
¡os fatigareis en vano!
Si os amáis de este modo os transformaréis también en fuerza para los demás.
Hoy se cree poco en el amor verdadero, aquel que dura para siempre y que ofrece la propia vida al amado.
Se buscan más las emociones amorosas, que el Amor.
Si vosotros sabréis amaros COMO YO OS AMO, con una fidelidad ¡que jamás viene a menos! seréis una esperanza para todos ¡porque verán que el amor es una cosa posible!
Padre Giordano Muraro
(Es un sacerdote Dominico que enseña Teología Moral en el Angelicum de Roma y en la Diócesis de Turin)
Jaculatoria:
San José Terror de los Demonios, en lo que sea necesario, voy a pelear la batalla por mi familia mientras viva.
COMPROMISO:
Hay que estar dispuestos a dejar a un lado las preferencias personales y pensar como pareja, no individualmente. Es evidente que quienes solo creen en sí mismos no suelen permanecer con su pareja mucho tiempo. No importa cuánto romanticismo hubo al principio, si no hay verdadero compromiso, el amor terminará enfriándose.
Ayuda a tu pareja a tomar conciencia de que cada uno ha sido escogido y aceptado tal cual es. Esta aceptación es la base fundamental para la seguridad emocional que cura y previene posibles celos, dudas en la relación y que facilita la entrega.
¿Estás listo para aceptarse completamente y para siempre y todo lo que esta unión pueda traer?
Envejezcan juntos; lo mejor aún está por venir. Ustedes son la fuerza oculta del Padre.
Oh, José oculto, eres el Patriarca fuerte que buscaste conocer la Voluntad de Dios en todas las cosas. Tú llevaste a la Sagrada Familia a Belén para dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios; ocultando el Pan de Vida en el refugio de un pesebre, oculto, guiaste al Niño y a Su madre para presentarlos a Abba, Padre. Oculto, partiste hacia el refugio de Egipto. El Espíritu Santo te llamó de Egipto a Nazaret; ¡Así es como nuestro Salvador vivió Su vida! ¡Qué gracia estar oculto por el Señor a plena vista y ser Su fuerza oculta!
Oh, queridísimo San José Terror de los Demonios, me consagro en Tu honor, y me doy enteramente a Ti, para que Tú siempre seas mi padre, mi protector y mi guía en el camino a la salvación. Obtén para mí una gran pureza de corazón y un amor ferviente a la vida interior. Siguiendo Tu ejemplo, que todos mis actos sean para la gloria más grande de Dios, en unión con el Divino Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María.
Hoy, has terminado la Novena a San José Terror de los Demonios y te has consagrado a Él.
La Santísima Trinidad desea que conozcamos y amemos más a San José. Tú has sido invitado a imitar las virtudes y la santidad del Corazón Puro de San José. Con San José Terror de los Demonios a tu lado, las virtudes y la santidad aumentarán en tu vida. Con el manto de San José Terror de los Demonios sobre ti, estarás protegido de todo daño espiritual. ¡No tengas miedo! Tu padre espiritual, San José, es el Padre de Jesús, el esposo de la Madre de Dios y el Terror de los demonios.